sábado, 24 de septiembre de 2016

Manos a la obra (III). Lijar y reciclar palets

Para empezar con el montaje del taller necesitaré la mesa de trabajo, así que antes de nada tengo que sanear un poco el banco que tiene bastante suciedad, grasa y muchas marcas de pintura. Utilizaré cepillos de latón para rascar a mano y de los que se adaptan al taladro, y para afinar una lijadora. Al desclavar las tablas que hay en la parte inferior de la mesa de trabajo tuve la agradable sorpresa de encontrarme con una lama de madera que lleva grabado Larios, S.A. a tinta; una de las históricas destilerías malagueñas de la Ginebra Larios. Es curioso que en lo que será el futuro banco de trabajo aparezca un cachito de Málaga. Así que separé esta tabla de la mesa y la colgaré en la pared para que "algo" de Málaga luzca en el local. 

Uhmm!! ... Los Larios
Recuerdo que cuando leí la historia de los Larios supe que eran de origen logroñés (Laguna de Cameros)... a menos de 100 km de aquí, vamos de aquí al lado. Los Larios fraguaron un gran tejido industrial entre los siglos XIX y XX. La estirpe arrancó montando pequeños negocios, partiendo de una pequeña fortuna que amasó el primer Larios con el contrabando en Gibraltar. Con el paso del tiempo se introdujeron en el negocio de la caña de azúcar, consiguiendo hacerse con casi todas las fábricas azucareras de Málaga y de la Costa del Sol hasta Motril. Nada más y nada menos que 14 fábricas y mas de 10.000 hectáreas para el cultivo, sobre todo, de caña de azúcar (algunas de estas hectáreas forman parte de la explotación inmobiliaria actual llamada Salsa). Luego vendrían los derivados del azúcar (el alcohol y la miel de caña), después se metieron de lleno en la creación de la línea de ferrocarril que uniría Málaga con Córdoba, uno de los primeros proyectos nacionales de tren, allá en 1851.  De los Larios se podrían contar muchas cosas y necesitarían un blog para ellos ya que creo que es una historia bastante interesante. La herencia económica a día de hoy es todo un culebrón... Bueno regresamos a donde estaba, en la mesa, que se me va el santo al cielo.
Me dispongo a darle una gran lijada e incluso necesito recurrir al cepillo de carpintero para eliminar la costra que se concentra. Después de echarle unas cuantas horas de trabajo, la diferencia se va apreciando. Los refuerzos de hierro de fragua son muy curiosos y tras el cepillado con el taladro quedan muy bien, así como la madera. Aunque no está terminada del todo, el color va a apareciendo y el de las pinturas que hay derramadas también.
Ahora con la mesa mas operativa, puedo ir avanzando en lo que será la parte mas laboriosa: desmontar los palets para forrar tanto el futuro mostrador como una parte de las paredes del local.
Con cuñas, martillos y destornilladores comienza el trabajo de extraer clavos, tacos y lamas de madera...

Después del desmontaje las organizo según su grosor y largo. Tomo medidas para encajarlas y de seguido, cortar y lijar... Lo primero que colgamos en el local fue el cuadro de herramientas :-)

Hemos atornillado y aquí lo tenemos. Mostrador por el anverso.
Aquí el mostrador por el reverso.
Los huecos nos servirán para ir organizando cosas.
Desclavar palets no es muy complicado, pero sí es un trabajo laborioso, sobre todo porque muchas de las lamas están torcidas, ya sea por la carga que han sostenido o por el tiempo que éstos llevan al aire libre.
Para que la madera tuviera mejor aspecto le dí tres pasos de lija 80, 120 y 180, y así queda muy gustosa al tacto. En la foto, las láminas de la parte trasera están lijadas y la primera aún no.
Tras la operación mostrador toca preparar más madera para forrar la pared. Para ello necesité unos listones finos y recurrí a una carpintería de aquí donde amueblan autocaravanas, Luckvan. Me suministraron estos que son de madera tratada.

Repito operación: cortar, lijar y atornillar el mecano. Se dice mas rápido de lo que se hace.

Mientras preparo las maderas, llega Nacho para hacernos un lavadero de bicis que le hemos pedido. El replanteo de lo que queremos ya está diseñado, así que despacito y aprovechando sus días libres, comienza a darle forma al lavadero. A la derecha irá el fregadero y a la izquierda el de las bicis.

Antes de terminar con el lijado de las lamas de madera para la pared, me apeteció tocar algo de metal al ver que el fregadero iba dando vueltas por el local. Así que me dispuse a darle un flete y después una lijada para que quedara lo mejor posible.
Y este es el resultado, ¡¡un fregadero nuevo!! 
Mientras, Nacho sigue trabajando y el lavadero toma forma.
Prácticamente todas las baldosas que utiliza son sobrantes de otras obras, incluyendo esta celosía, que nos encontramos en un almacén, y que es de Hispalceramica, Sevilla. Medimos y nos dió justo para colocarlas sobre el fregadero metálico.
Al utilizar baldosas de orígenes diferentes, Nacho hizo esta combinación para la pared del lavadero.

¿que os parece?

jueves, 18 de agosto de 2016

Manos a la obra (II) - De reciclaje

Para acondicionar el local hemos pensado que si lo que vamos a tratar es rescatar bicicletas, ¿porque no utilizar materiales "rescatados"? Pues bien, hemos hecho un pequeño llamamiento familiar y poco a poco nos van legando útiles y cosas que irán rellenando el local. Con el reciclaje tratamos de ser coherentes con esa filosofía, el de la reutilización. El primer elemento ha salido de casa. Como he desmontado los viejos muebles de la cocina (y no he fenecido en el intento), se me ocurrió colocar encima una chapa que resguardaba una columna, para hacer un mostrador. Será necesario atornillar entre sí de nuevo las estructuras de los muebles y forrar la parte de atrás (que será la delantera) con maderas de palets.

Palets por fortuna hay para elegir...

Nos han donado estas dos espléndidas piezas que necesitaran un gran tratamiento de rescate. Ha costado lo suyo cargarlos en la furgoneta, pero entre tres ha sido posible. 

La primera. Un pedazo de armario-despensa de la primera mitad del siglo XX. Sirvió para guardar menaje en una fonda. Años después sirvió para guardar botes de aceite en el interior -de ahí su color "negro zaíno"- en una gasolinera.
 Necesita un gran aporte de trabajo para ponerlo medio decente porque en verdad tiene mucha mugre (y años) encima.
En segundo lugar hemos recibido con gran entusiasmo este banco de trabajo, de construcción artesanal (el fregadero también ha sido reciclado, pero es de casa). El banco es del tatarabuelo de una sobrina de Mila (ahí es nada). Tiene unos herrajes en los angulos de refuerzo fundidos a la vieja usanza. Estoy muy contenta aunque tiene mucha mugre (lleva muchos años sin tocarse y tiene tanta grasa que te pone perdida con sólo rozarlo). Cada madero es de su "padre y su madre" no hay dos iguales y tiene casi un centenar de clavos repartidos en toda la superficie.
La idea es lavarlo bien y darle una buena lijada para sanearlo. Recomponer las chapas de madera y darle un poco de mas consistencia a la estructura.
Tiene clavado una chapa de aglomerado que quitaré y aunque en la foto no está tiene un cajón en el lado izquierdo y además este banco de trabajo trae consigo lo que será un gran aliado en el taller...
Os presento a Arno, marca de este buen tornillaco que me ayudará a dar un punto de apoyo para mover con un poco mas de facilidad aquellas cosas que estén atascadas. El origen de este tornillo lo desconozco, pero sé que Arno es el nombre de un monte que está en el País Vasco, cerca de Mutriku, en este monte se hacía carbón vegetal especialmente para las fraguas de los herreros. Así que intuyo que ese es su origen.

¡A lijar se ha dicho!